El baño ha dejado de ser una estancia puramente funcional para convertirse en un santuario personal; un refugio ideal donde desconectar de la rutina y reconectar con uno mismo. Lograr esta transformación exige una alianza perfecta entre diseño y funcionalidad, un reto donde la cerámica se corona como el material ideal: no solo por su versatilidad para crear ambientes elegantes y relajantes, sino por ofrecer la máxima seguridad frente a la humedad gracias a sus propiedades antibacterianas, antideslizantes y de fácil limpieza.

El color como declaración de intenciones

El baño ya no se esconde tras el blanco absoluto. La cerámica actual invita a experimentar con paletas que despiertan emociones y añaden una dosis extra de personalidad:

Dune, Granadella Cielo (6,4×22,3 cm)
Super Cerámica, Holiday (30x60cm)
Cevica, Adobe (10.2×10.2cm)
Fabresa, Capsule Inked (15×15 cm)
Oset, Pause (20×30 y 3,3×30 cm)

Un viaje sensorial

El diseño cerámico no solo se mira, también se siente. Los acabados de las piezas cerámicas juegan un papel crucial en la percepción espacial:

Aparici, Umbria Sand Vero (30x100cm)
Pamesa Cerámica, Pure Light (280×120)
Gayafores, Deco Amaris (32×62,5 cm)
Porcelanosa, Aston (270x 120cm)

El arte de distribuir

La forma de colocar y combinar las baldosas define por completo la arquitectura visual del espacio:

Decocer, Abaco (10x10cm)
Cerámica Vilar Álbaro, Zoe Noa (7,5×20 y 20×20 cm)
ITT Ceramic, Lar Oda (60x120cm)
Museum, Numen (60x120cm)